Yo quiero

martes, 10 de febrero de 2009

Taller con Adolescentes 2008

Durante el año 2008 funcionó un Taller con Adolescentes, de entre 12 y 21 años, que se pensó como un espacio para que los jóvenes puedan discutir, reflexionar e intercambiar experiencias relacionadas con esta nueva etapa de su vida; lugar de expresión de sus problemáticas, gustos e inquietudes para, entre todos, intentar revisar situaciones que se les plantean como novedosas en esta nueva manera de relacionarse entre pares, con sus familias, el barrio y ellos mismos.

Se intentó fomentar un espacio de reflexión crítica de diferentes temáticas que tienen que ver con su grupo etáreo a través de diversas propuestas audiovisuales, sonoras y gráficas.
Los ejes temáticos vertebradores del taller fueron Identidad – Discriminación – Violencia; Sexualidad – Adicciones y Derechos de los niños, niñas y adolescentes.

Las herramientas que utilizamos fueron, entre otras: Juegos, música, videos, películas, documentales, textos variados y artículos periodísticos

Sobre el eje Identidad-discriminación-violencia trabajamos teniendo siempre como base la conceptualización de los participantes para luego, en el intercambio, poder reflexionar acerca de la diversidad.
Utilizamos un texto disparador, “Respetar la identidad” de Flavio Gabaldón, colección Valores y Actitudes, de Editorial LatinBooks. A partir de allí trabajamos sobre sus nombres y su origen, día y lugar del nacimiento, sus gustos personales, etc. Se intentó describir tanto a los otros como así mismos, física y actitudinalmente, haciendo hincapié en el respeto de las diferencias. También hicimos juegos y vimos los videos cortos de UNICEF sobre los derechos de los niños. Vimos la película “Cuenta Conmigo”, para comenzar a hablar acerca de la violencia y la discriminación.

Con bastante trabajo pudimos confeccionar un mapa del barrio, ubicando las casas de todos los chicos que concurren a La Casita como así también las Instituciones de referencia.

También analizamos algunas letras de canciones sugeridas por los chicos y otras propuestas por la coordinación, entre otras: “Por qué te fuiste”, de El Polaco; y “Religión” y “El Rey”, de Intoxicados.

Para abordar el tema de sexualidad y adicciones trabajamos el video del ciclo “Mejor Hablar de Ciertas Cosas”, conducido por Gastón Pauls para Canal Encuentro, sobre VIH-SIDA. Para ampliar la información recurrimos a diferentes textos, entre otros el Manual de Capacitación “ Sexualidad y Salud en la adolescencia. Herramientas teóricas y practicas para ejercer nuestros derechos”, de la Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer-FEIM y UNIFEM; “Adolescencia y Salud”, de Rosana Valli y Daniel Bustos, Editorial Santillana; y los fascículos “Educación Sexual”, de Página 12. Luego de trabajar entre todos la información de los materiales, a través diversas actividades, logramos producir un tríptico con información del tema que lo distribuimos en el barrio. Se tocaron conceptos sobre sexualidad responsable, prevención y relaciones interpersonales en base al respeto y al conocimiento del otro.

También vimos el video de drogadependencia del mismo programa, intentando debatir y problematizar sobre el consumo teniendo en cuenta el contexto donde están insertos, pero este tema nos resultó un poco más complicado de resolver. Quedará para este nuevo año.

A partir de recortes periodísticos trabajamos el tema de los adolescentes y jóvenes en conflicto con la ley penal y en situación de calle; y los enmarcamos en la Ley de Promoción y Protección de los Derechos de los niños, niñas y adolescentes, retomando el tema de la discriminación, estigmatización y la violencia.


Talleristas: Romina Louzao (Trabajadora Social) y Virginia Ilariucci (Periodista)

Tríptico sobre VIH-Sida elaborado en el taller, y distribuido en el barrio.







martes, 3 de febrero de 2009

De talleres y talleristas

Este texto lo extrajimos del Manual de capacitación “Sexualidad y salud en la adolescencia. Herramientas teóricas y prácticas para ejercer nuestros derechos”, Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer – FEIM y INFEM., 2da edición, marzo de 2005. Pág 15 a 19.



¿Qué es un taller?

Un taller es un lugar de trabajo, un espacio donde se crean, se arreglan o se modifican cosas. En el contexto de una capacitación o una experiencia de formación, se utiliza el concepto “taller” para indicar una “forma de enseñar y, sobre todo, de aprender, mediante la realización de ‘algo’ que se lleva a cabo conjuntamente”[1]. Lo que se elaborará en un taller formativo es el conocimiento sobre algún tema específico.

El taller es una metodología de formación que permite abordar temáticas muy amplias y, además, fortalecer la participación, la cooperación, la reflexión, y la comunicación. Reconoce el dialogo como fuente de enriquecimiento y de búsqueda en la construcción del conocimiento. El eje del mismo esta en la participación de todos los que intervienen en él, para la creación de ese ‘algo’ que se intenta lograr con la realización del encuentro.

En un taller se aprende por medio de la reflexión y la acción común de todos los participantes; todos aportan, problematizan, interrogan, dudan, buscan respuestas en forma activa y responsable. Es un lugar de producción, que supone la existencia de “un grupo social organizado para el aprendizaje” y que, como toda tarea grupal, logra “mayor productividad si usa técnicas adecuadas”[2].

Efectivamente, en un taller se utilizan ciertas técnicas educativas; éstas son herramientas que nos ayudan reflexionar, debatir, llegar a conclusiones o establecer estrategias frente a un tema de interés o un proyecto que nos proponemos realizar. Deberíamos recordar siempre que “cuando se elige una técnica se debe tener claro a qué objetivos se quiere llegar, cuáles son sus límites y posibilidades”[3], ya que lo más importante es que los y las participantes del taller se lleven ese ‘algo’ que consideraron importante transmitir cuando se planeó el encuentro.

En síntesis, un taller “supone la capacidad de poner en cuestión las propias posiciones y maneras de pensar y hacer, en el intercambio con los otros”.[4] Es una idea que empieza a ser acción porque posee la intencionalidad de cambiar algo. Tiene como uno de sus principios orientadores el aprender a aprender, aprender a pensar, sentir y actuar…


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¿Por dónde empezar?

Como un taller requiere una preparación previa, las siguientes preguntas te ayudarán para esa tarea:

QUÉ se quiere hacer…¿Porqué hacemos esto y no otra cosa? ¿Cuáles son los contenidos que creemos importante transmitir?
POR QUÉ se quiere hacer. ¿Qué problemas o necesidades dan lugar a la actividad?
PARA QUÉ se quiere hacer. ¿Qué objetivos se quieren alcanzar? ¿Qué se pretende lograr con su realización?
CÓMO se va a hacer. ¿Qué tareas hay que realizar, qué metodología utilizar? ¿Cuál será la manera de evaluar el proceso y los resultados del taller?
QUIÉNES van a hacer. ¿A quiénes se les encargará la responsabilidad de realizar las diferentes actividades? ¿Quiénes participarán en la formación? ¿Quiénes son los destinatarios del taller?
CON QUÉ se va a hacer. ¿Con qué recursos materiales se cuenta? ¿Qué es lo que necesitás? ¿A quienes necesitás? No olvides que los participantes pueden aportar lo que saben.
CUÁNTO se quiere hacer, DÓNDE se quiere hacer, CUÁNDO se va a hacer…

Una vez que estas preguntas tienen sus respuestas, recién entonces podés comenzar con la organización del taller, es decir, con la búsqueda de un lugar para realizarlo y la convocatoria a quienes te interesía que participen.

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¿Cómo se realiza un taller?

Podemos pensar y proyectar un taller distinguiendo en él tres momentos:

1. inicio o presentación;
2. desarrollo o producción grupal;
3. cierre y evaluación.


1. El inicio o presentación tiene por objetivo la presentación de las personas que participan (si no se conocen), o profundizar el conocimiento de algún aspecto, crear un ambiente distendido y de confianza que favorezca la participación del conjunto y la conexión del grupo. En este momento se explicitan los objetivos del encuentro y de los participantes.

2. En el momento del desarrollo o producción grupal se trabaja a partir de lo que sabe el grupo sobre el tema; se propone analizarlo, reflexionarlo, profundizarlo e interpretarlo a partir de las técnicas o actividades elegidas. También se puede acordar una forma de actuar organizada o un plan de acción para el futuro. En este momento hay que intentar ordenar y clarificar las ideas y las dudas del grupo, profundizando en los contenidos que se abordan y con la ayuda de diferentes técnicas.

3. En el momento de cierre se realiza una síntesis de lo trabajado, repasando las conclusiones y las propuestas de acción planteadas tanto a nivel individual como grupal. Es bueno promover algún tipo de evaluación donde todos opinen. También es conveniente utilizar alguna actividad que permita “cerrar” el encuentro planteando alguna forma de despedida de los participantes del taller.

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¿Cómo evaluar un taller?

Es recomendable que al finalizar un taller efectúes una evaluación para determinar logros, en función de los objetivos que te habías propuesto. Para ello, lo ideal es preparar algunas preguntas para que los participantes contesten y transmitan su percepción sobre lo aprendido y sobre la metodología utilizada para ese fin. A partir de esta reflexión sobre lo que estuvo bien y no tan bien en el taller, podrás realizar los ajustes necesarios para los futuros talleres que lleves a cabo.

Para realizar esta evaluación podés pensar en las siguientes preguntas:

¿Hubo cambios desde la situación inicial?
¿Qué actividades facilitaron los logros y cuáles los dificultaron?
¿Por qué? ¿ Qué puedo hacer para mejorarlo?

Al comparar los resultados de las acciones con los objetivos que te planteaste, podrás reajustar el plan de acción, según los resultados que vayas obteniendo a medida que se implementa el taller.
Para organizar un nuevo taller es bueno tener en cuenta las experiencias y los aprendizajes anteriores, tomándolos como punto de partida. Además no te olvides de tener en cuenta lo que el grupo sabe, siente y vive sobre una problemática.

La posibilidad de abrir este espacio de reflexión y análisis para el grupo es fundamental, pues en un taller, por la propia metodología utilizada, el grupo se compromete activamente y es importante dar un espacio para que él mismo evalúe los procesos y resultados de la actividad.




[1] Ander-Egg, E; El taller. Una alternativa para la renovación pedagógica, Buenos Aires, Magisterio del Río de La Plata, 1991, p. 10.
[2] Ibid.
[3] Llosa, S y Lomagno, C, Estrategias didácticas II. Las prácticas comunitarias en salud. Módulo 8, serie Formación docente en salud. Secretaría de Planificación de la Salud, Dirección Provincial de Capacitación para la Salud, Buenos Aires, 1999.
[4] Ander-Egg, E. ob. cit., pag. 65

La Casita

"La Casita de los Chicos de Gorina” nace en el año 1998 como un espacio de contención y recreación a través de la educación no formal para los niños y/o adolescentes de la zona. Fue creado por vecinos del barrio, más otras personas, que aunque no pertenecían a Gorina, decidieron sumarse al proyecto. En esta localidad, a pesar de tener más de 8.000 habitantes, no existen espacios de recreación para los niños, ni siquiera cuenta con un lugar de esparcimiento como podría ser una plaza pública.
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Desde “La Casita” se intenta fomentar la participación activa de los niños/as y adolescentes a través de diferentes talleres, entendiéndolos como un espacio de intercambio y crecimiento constante entre los participantes. Cada uno tiene como pilar fundamental la revalorización y promoción de los derechos del niño y/o adolescentes.

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Objetivo General:
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“Construir un espacio de contención, aprendizaje y revalorización de los derechos de los niños/as y adolescentes, propiciando la participación activa de los niños y jóvenes como sujetos de derecho”

Objetivos Específicos:
1- Propiciar un espacio de educación no formal donde se revalorice la palabra, la visión crítica y la creatividad de los niños/as.
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2- Brindar elementos que permitan a la comunidad el abordaje de situaciones problemáticas que involucren a los niño/as, adolescentes y a sus familias, procurando la utilización de estrategias que permitan la optimización de los recursos existentes para su resolución.